La Mezuza – Guardián de Israel

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La mezuza

La Mezuza – Guardián de Israel

Si deseamos que nuestro mundo privado refleje los ideales de Di-s, entonces debemos protegerlo del mundo exterior en su punto de conexión: la puerta. Esto significa monitorear el contenido de libros, juegos, videos y todo aquello que ponemos frente a nuestros niños y frente a nosotros mismos.

Tener la mezuza en cada habitación, también significa que al movernos de un dominio a otro, de una esfera de actividad a otra, es necesario renovar nuestra conciencia de la presencia de Di-s y actuar de manera que santifique Su Nombre.

Aprendida y concientizada, la lección va más allá de nuestro hogar, llegando a todos los aspectos y áreas de nuestra vida. Así como una casa tiene su entrada, nosotros también poseemos ojos, oídos, nariz y boca, que son portales de conexión con el mundo externo.

Los valores de Torá exigen que nuestras bocas coman comida casher y hablen “palabras casher”, que nuestros oídos no escuchen chismes y que nuestros ojos no vayan tras deseos vacíos.

Guardián de Israel

Del lado opuesto del rollo de la mezuzá está escrito el nombre hebreo de Di-s: Sha-dai. Este nombre es un acrónimo de “Guardián de las Puertas de Israel” (La shin, la primera letra de este Nombre, a menudo aparece en la caja de la mezuzá).

En los tiempos del Talmud, un Rey Persa rico de nombre Arteban se jactaba de su “riqueza inigualable”. Cierto día le envió una perla a Rabí Yehudá. Rabí Yehudá envió un regalo a cambio: una mezuzá, la cual iba acompañada de la siguiente nota: “Tu regalo, la perla, debe ser protegido de ladrones que puedan dañarte; pero mi regalo es aún más valioso, porque mi regalo te resguarda de cualquier daño.

En su mayoría, las mitzvot tienen el poder de protegernos al estar involucrados activamente en su cumplimiento, pero solo la mezuzá es única en el sentido que nos protege también cuando estamos dormidos.

Uno de los fundamentos principales del judaísmo es que Di-s nos cuida; Él desea darnos protección y otorgarnos una vida larga. Y, tal como ocurre en todas las relaciones, cuanto más invertimos en ellas, más nos dan beneficios. Al declarar nuestra lealtad a Di-s y a Sus preceptos (es decir, valorando la mezuzá y sus ideales) Di-s, a cambio, nos protegerá.

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