Reportaje al Rab Ezequiel Dabas

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Reportaje al Rab Ezequiel Dabas, Director del Centro Iad Hasofer

(Fuente: Revista Especial Hogar de Condarco)

Hacer buena letra

Como socio de HAKADOSH BARUJU, tengo el privilegio de conocer personas de excelencia, como el Rab Ezequiel Dabas. Como moré, tiene la capacidad de ir siempre por más, en busca de la profundidad del conocimiento y el entendimiento de la Tora. Como sofer, en esta magnífica nota que nos concedió, nos comparte secretos de su profesión.

Gracias, Rab 1. ¿De qué manera se seleccionan los pergaminos, por color o por espesor?

Una de las tareas más importantes que existen para escribir un Sefer Tora es la elección del pergamino en el cual se va a escribir. Ello facilitará la escritura y disminuirá la posibilidad de cometer errores. Hay que aclarar que cada sofer tiene su gusto en esta elección. También depende del fabricante. Por lo general podemos dividir en dos clases de pergamino. Está el que es liso y el que es aterciopelado. Lo mismo sucede con el espesor, están los que son más gruesos y los que son más finos. Lo importante es, con el correr del tiempo y la experiencia, definir cuál es el más adecuado para cada uno.

2. ¿Cuál es nombre en hebreo?

El nombre en hebreo es “kelaf”.

3. ¿De qué animal se extraen? ¿Tienen que ser kasher?

El kelaf que se utiliza hoy en día es de vaca. Aunque por la “Halaja”, el requisito es que sea de un animal puro (kasher) pero no necesita shejita.

4. En un Sefer, ¿cuántos pergaminos se utilizan aproximadamente?

Los pergaminos vienen preparados con 4 columnas y se utilizan 63 pergaminos aproximadamente.

5. ¿Quién marca los renglones?

Los renglones ya vienen marcados y hoy en día se hace en forma computarizada. Existen distintas medidas entre renglón y renglón. Lo que se utiliza comúnmente es el pergamino que tiene 42 renglones y depende del alto del pergamino la medida que tendrá entre renglón y renglón.

6. ¿Hay variedad en las tintas y de dónde provienen?

La tinta que se utiliza para escribir el Sefer Tora es una tinta especial, la cual se hace con productos naturales que define la halaja. Hay unas pocas familias que se dedican a la fabricación de dicha tinta y hay diferencias en el espesor y brillo, lo que hace que cada sofer tenga su propia elección.

7. ¿El plumín que se utiliza es natural o se utilizan plumas metálicas hoy?

El “kulmus”, que es en hebreo la pluma con la cual se escribe, tiene distintas opciones. Lo que más se utilizaba en los últimos tiempos era el “kane” (caña), que es el recordado en el talmud, pero no tiene el rendimiento que tienen otros materiales como la “notzá”, que es la pluma de ganso, la cual es más fácil de trabajar. Hoy en día existe la pluma de nerosta que también está permitida por la halaja, y la pluma de plástico. Estas dos últimas hacen el trabajo del sofer más ágil ya que su desgaste es menor.
Hay que aceptar que cada sofer tiene su propia técnica de escritura lo cual hace que cada uno debe crear su propio “kulmus” acorde con la inclinación de su mano y otros factores que hacen casi imposible escribir con un “kulmus” hecho por otro.
También en este último tiempo se ha implementado un nuevo “kulmus” llamado shamir, que está hecho de cuarzo y tiene una gran duración.

8. ¿Cuánto tiempo lleva escribirlo? ¿Qué cantidad de horas diarias?

El tiempo que lleva escribir un Sefer Tora depende de cuánto tiempo se invierte por día en su escritura y de la agilidad que tenga el sofer para escribir. Por ello no hay una regla al respecto. Hay que tener en cuenta que luego de escrito hay que revisarlo a ojo letra por letra, escanearlo y revisarlo por computadora, corregir errores y por último coserlo.

9. Con respecto a la caligrafía, ¿hay distintos estilos y escuelas?

Los tipos de letra son principalmente dos: la sefaradí y la askenazi. Lo que diferencia una de otra es principalmente ciertos trazos y terminaciones.

10. ¿Se escribe por orden de lectura o es indistinto?

El Sefer Tora no es necesario escribirlo en orden, como sí las mezuzot y los tefilin.

11. ¿Es cierto que son 304 805 letras, 79 976 palabras en 5846 versículos? ¿Es exacto o es aproximado?

Sí, es cierto.

12. El material escrito, ¿dónde y cómo se guarda? ¿Y a partir de qué momento es KADOSH?

Todo lo que se escribe, aunque sea una letra, ya tiene santidad de Sefer Tora y debe guardarse en un lugar acorde a su santidad. Lo mismo debe estar al resguardo de la humedad e intemperie, y del alcance de los niños.

13. En lo personal como sofer, ¿en el momento de escritura se siente una transformación?

La concentración y el medio ambiente que rodea al sofer son esenciales. Se debe escribir en un lugar y momento en el que no haya interrupciones que desconcentren la escritura.
Desde el primer momento, antes de escribir la primera letra, se pronuncia en voz alta que todo lo que se escribirá de ahora en más será con kedusha (santidad) de Sefer Tora y todos los nombres de HaShem que se escriban con la santidad del nombre de HaShem. A parte de ello cada vez que aparece el nombre de HaShem se pronuncia su santidad nuevamente antes de ser escrito, y para poder escribirlo es necesario primero escribir otra letra y no directamente después de cargar la tinta en el “kulmus”.
Lo mismo es necesario escribir no solo con pureza espiritual sino también corporal por lo que se acostumbra ir a la mikve.

14. ¿Qué se siente cuando se es invitado a leer en un Sefer escrito por uno?

Cuando yo leo en mi propio Sefer Tora siento una emoción especial por haber sido parte de un eslabón más en la transmisión de la Tora.
Y también por supuesto ver el logro de poder ver terminada una tarea tan larga y difícil.

15. Hay un dicho: “hacer buena letra”, que se refiere al comportamiento personal. ¿Usted cree que los sofrim deben hacer buena letra? ¿Qué tienen el poder de la interpretación de HaShem en la escritura, que sus letras son la voz del Todopoderoso?

Seguro que cada sofer debe hacer buena letra en lo personal. Significa que no solo en la letra en sí que uno escribe tiene que procurar que sea lo mejor, sino también espiritualmente se debe tener la irat shamaim necesaria para “bajar a tierra” y plasmar en el Sefer Tora la palabra divina de Bore Olam.